Empresa forestal ejido Barranca del Calabozo

Por:  Juan Manuel Barrera
Consultor forestal

A mediados de la década de los noventa del siglo pasado, en muy pocos años, se instalaron alrededor de medio centenar de pequeños y medianos aserraderos privados en el sur de Jalisco, la mayoría de ellos en la periferia de Cd. Guzmán. Un buen número de esas industrias eran propiedad de exdirectivos y abastecedores de la extinta compañía industrial de Atenquique, quienes conocían los mecanismos y formas de trabajo con ejidos y propietarios privados de bosques.

Desde la perspectiva de la producción maderable, la operación de estos aserraderos modificó los tipos de productos forestales de la región y su impacto social. Así, en la actualidad se asierra 70 % del volumen disponible de madera en rollo en la región, en contraste con lo ocurrido en el pasado, cuando el registro era de 30 %, con ello se genera un mayor valor de los recursos obtenidos de sus áreas boscosas.

Este cambio en los productos maderables originó una serie de beneficios económicos para los dueños de los bosques, debido a que propició una mejor negociación de las materias primas maderables entre ellos y los nuevos empresarios, con incremento en la renta del bosque —el derecho de monte— de manera significativa.

Desde otro ángulo, se percibe el efecto de la extracción intensiva de madera. Según los nuevos programas de manejo forestal, solamente, se puede extraer un promedio anual menor a 300 mil metros cúbicos[1] de los bosques presentes en la región, que contrasta con los volúmenes anuales cercanos al millón de metros cúbicos de madera que por décadas[2] extrajo la compañía Atenquique. La  industria recién establecida tuvo que ajustar su capacidad operativa a dichos volúmenes.

Paralelamente a la instalación de nuevos aserraderos, surgieron algunos ejemplos de forestería comunitaria, con el apoyo del Proyecto de Conservación y Manejo Forestal Comunitario (PROCYMAF[3]).

Bajo el auspicio del PROCYMAF, el ejido Barranca del Calabozo se fortaleció con la adquisición del primer aserradero ejidal de la región, a mediados de los años noventa, y con ello, se dio inicio a un proceso de apropiación de algunos eslabones de la cadena de valor de la madera de pino. Esta fue la primera empresa comunitaria del sur de Jalisco que ofertó madera aserrada en los mercados regionales, y con ello trascendió a la tradicional indiferencia de los operadores de instituciones gubernamentales y de los servicios técnicos forestales, así como a los intereses de las empresas privadas, para convertirse en una empresa maderera ejemplar, con perfil social.

Relevancia del bosque en el ejido

El ejido Barranca del Calabozo, municipio de Pihuamo, Jalisco tiene una superficie de 2,073 hectáreas, de las cuales 910 son forestales: 800 hectáreas se dedican al aprovechamiento maderable y 110 para conservación y restauración. En el resto de la superficie ejidal se practican actividades agropecuarias.

Prueba descortezadora Ejido Barranca del Calabozo abril 2008

Prueba descortezadora ejido Barranca del Calabozo, Jalisco.

El programa de manejo forestal autorizado por la SEMARNAT[4] en el 2016 registró un volumen de 20 mil metros cúbicos de pino para un ciclo de corta de 10 años; es decir, alrededor de 2,000 metros cúbicos anuales se destinaban para abastecer su aserradero. Volumen que, prácticamente, se ha duplicado a partir de 2017, con el reciente ingreso del ejido a la ENAIPROS.

Es relevante mencionar que el ejido  ha mantenido sus bosques certificados por su buen manejo desde el 2010, bajo el estándar del Consejo Mundial Forestal ( FSC[5], por sus siglas en inglés). La certificación fue el resultado de los esfuerzos compartidos entre grupos de la sociedad civil y la CONAFOR.

En 2008 el ejido fue acreditado como Comunidad Instructora de la CONAFOR, con la intención de compartir conocimientos y experiencias a otros ejidos. En ese mismo año, se creó la empresa Aserradero Barranca del Calabozo SPR de RL, administrada por un Consejo de Administración, integrado por ejidatarios nombrados en la Asamblea de Ejidtarios.

Finalmente, en 2012 recibió el Premio Nacional al Mérito Forestal, por su organización productiva de más de 15 años de trabajos continuos en forestería comunitaria.

La vida hacia el interior del ejido Barranca del Calabozo

El proceso organizativo y de apropiación de sus recursos naturales inició hace alrededor de 20 años, durante este periodo se desarrollaron los siguientes componentes: procesos de planeación, organización, ejecución de programa de manejo, abastecimiento de la industria primaria, administración, instalación de descortezadora, una estufa de secado y una carpintería,.

Actualmente, se registran 10 empleos en el derribo, troceo, carga y transporte de sus materias primas, desde el área de corta; y 12 empleos en el aserradero. Seis elementos en la carpintería; además de dos trabajadores en la oficina del Comisariado. En total, se generan 30 empleos directos (información propia, 2017).

Carga estufa de secado Bca del Calabozo Jal

Carga estufa de secado ejido Barranca del Calabozo, Jalisco.

En febrero de 2017, la Asamblea de Ejidatarios actualizó su reglamento ejidal, con la intención de dar mayor claridad a la rendición de cuentas y proteger a los grupos más vulnerables: las mujeres, las personas de la tercera edad y a los jóvenes. En dicho documento existen algunos datos e innovaciones que merecen ser compartidas:

  • La actualización del registro de  población por género y por edad, con la finalidad de identificar y proteger a los grupos más vulnerables.
  • Un reglamento interno que garantiza la renta íntegra del bosque (el derecho de monte) para los grupos más vulnerables del ejido.
  • Un alto nivel de transparencia y rendición de cuentas de los aprovechamientos forestales.
  • La fase primaria, o de abastecimiento forestal está bajo la responsabilidad del Comisariado Ejidal; en tanto que, la fase secundaria, o de transformación industrial queda bajo la responsabilidad del Consejo de Administración de su industria. Ambas instancias deben coordinarse y atender la obligación de presentar informes periódicos de sus operaciones ante la Asamblea de Ejidatarios.
  • Aplicación de una auditoría interna al ejercicio fiscal inmediato anterior, además de identificar debilidades y áreas de mejora en las operaciones comerciales, a través de un comité revisor integrado por ejidatarias y ejidatarios, con la conducción de algún despacho contable profesional que se contrate.
  • Los resultados de las auditorías deben presentarse ante la Asamblea de Ejidatarios, para que se emitan las autorizaciones o recomendaciones pertinentes.

Sin lugar a dudas, esta reglamentación interna es un poderoso indicador de la evolución de la empresa forestal de Barranca del Calabozo, en la búsqueda de mejorar sus mecanismos de cohesión y solidaridad hacia el interior, así como lograr niveles más altos de competitividad en los mercados regionales.

Lecciones aprendidas y retos

El evento más significativo en la historia del ejido Barranca del Calabozo fue la concesión de sus bosques a la compañía industrial Atenquique, durante casi toda la segunda mitad del siglo pasado, y el momento crucial en el cual los ejidos tomaron el control de sus recursos forestales en los albores del siglo veintiuno.

Actualmente, los bosques de la región están amenazados por el boom aguacatero. De acuerdo a datos preliminares, durante los primeros 17 años del presente siglo se han establecido en el sur de Jalisco alrededor de 20,000 hectáreas de huertas de aguacate que sustituyen, en la mayoría de los casos, a los bosques de pino[6].

Con la expansión aguacatera, el reto para la ENAIPROS[7] es la operetividad de los salvaguardas de la REED+ que inhiban los cambios de uso del suelo.

El manejo comunitario de Barranca del Calabozo da lugar a dos importantes beneficios adicionales: la confianza y la gobernanza local. Con ello, se han mejorado las relaciones solidarias y de coperación a su interior, fortaleciendo su capital solical.

La empresa del ejido Barranca del Calbozo, fundamenta su operación en la interacción y complementariedad de programas del sector público con el financiamiento privado y con el acompañamento permanente de organizaciones de la sociedad civil. La mayoría de las empresas forestales comunitarias exitosas de México funcionan de manera parecida. El estado mexicano se ha fortalecido con políticas públicas que aceptan y apoyan el acompañamiento de grupos organizados, garantizando con ello mejoras casi inmediatas en gobernaza y competitividad del sector forestal.

Las políticas públicas juegan un destacado papel en el aprovechamiento sustentable y la conservación de los bosques, por lo que deben ser revisadas periódicamente para lograr ese propósito y alcanzar, en paralelo, mejores niveles de bienestar y prosperidad que habita en ellos.

Los retos y lecciones aprendidas del Ejido Barranca del Calabozo pueden ser un referente para su logro. Ese es el camino.

Bibliografía

Ejido Barranca del Calabozo. Reglamento Interno, 2017. México.

Mollenhauer A. R., Sánchez V. A. El Mercado de los Productos Forestales en Jalisco. Documento Técnico No.5. PRODEFO-SEFUNCO. 1997, Jalisco, México.

Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos. Cifras estadísticas de la producción forestal. 1979-1993, SARH, México.

Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos. Inventario Forestal Periódico del Estado de Jalisco. 1994, SARH, México.

SEMARNAT. Anuarios estadísticos de producción forestal 2003-2015. México.

[1] SEMARNAT. Anuarios estadísticos de la producción forestal 2003-2015. México.

[2] Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos. Cifras estadísticas de la producción forestal 1979-1993. SARH, México.

[3]  PROCYMAF. Proyecto de Conservación y Manejo Forestal Comunitario. Este programa de CONAFOR promovía la integración vertical de ejidos y comunidades constituyendo empresas forestales comunitarias.

[4] SEMARNAT. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

[5] FSC,por sus siglas en inglès. Consejo Mundial Forestal. La certificación FSC es una herramienta que evalúa el buen manejo forestal a través del cumplimiento de prácticas ambientales (conservación de áreas de alto valor biológico), económicas y sociales que garantizan la conservación de los bosques

[6] Se entiende que la desaparición de bosques templados arriesga el futuro de todas las empresas madereras ubicadas en esta región, no solo el de las empresas comunitarias.

[7] ENAIPROS. Estrategia Nacional de Incremento a la Producción Sustentable de la CONAFOR.Cuya principal propuesta de aprovechamiento se basa en programar cortas intensivas de pino.