El manejo sustentable de los ecosistemas forestales mexicanos para incrementar la producción y productividad forestal

México es uno de los cinco países en América Latina y el Caribe con mayor cantidad de bosques y selvas. La superficie forestal arbolada ocupa alrededor de un tercio de nuestro país (64,8 millones de hectáreas), de la cual, un poco más de la mitad (53%) se clasifica como bosques y el 47% restante corresponde a selvas.

Bosque es el nombre genérico dado a las asociaciones vegetales que se desarrollan en las regiones de clima templado a frío, que en México, generalmente se encuentran en las zonas montañosas. Estos bosques están conformados por una o más especies de coníferas como pino, oyamel y cedro o táscates; además de especies de hoja ancha como los encinos, madroños y ailes.

Los bosques de México se consideran como los segundos más diversos del mundo, debido a que en ellos crecen 55 especies de pino (de los cuales 85% son endémicos) y 138 especies de encino (70% endémicos).

Las selvas se desarrollan en el sur y sureste del país, donde prevalece el clima cálido con abundantes lluvias. Éstas albergan una mayor cantidad de especies de flora y fauna, entre ellas, especies maderables de alto valor como la caoba y el cedro rojo, y otras 5,000 especies de plantas más; además de fauna emblemática como el jaguar, diferentes especies de guacamayas, el tucán y el quetzal.

La extracción de madera de estos ecosistemas forestales, al igual que otros productos y servicios ambientales que proporcionan a la sociedad, contribuyen al bienestar y a la supervivencia humana. Por lo que para satisfacer la demanda de productos forestales, una parte de estos bosques y selvas se somete a un aprovechamiento forestal.

Este aprovechamiento de ecosistemas forestales implica que además de derribar y extraer árboles, se generen otros disturbios, como la construcción y mantenimiento de caminos, la constante circulación de vehículos de carga, el uso de grúas, motosierras, tractores y la presencia de trabajadores; los cuales pueden afectar la biodiversidad y, por lo tanto, los beneficios que brindan a toda la sociedad.

A pesar del impacto que estas actividades de aprovechamiento pueden generar, se ha demostrado que los beneficios que obtienen las personas al aprovechar un bosque o selva contribuyen a la conservación del ecosistema; ya que reduce la posibilidad de que las personas poseedoras o dueñas decidan eliminarlos, para establecer en su lugar agricultura o ganadería. Por lo tanto, el aprovechamiento forestal bajo los principios del Manejo Forestal Sustentable es una opción más atractiva y redituable a largo plazo.

En este sentido, el aprovechamiento forestal maderable tiene un gran potencial para la economía del país, ya que la producción nacional en 2013, apenas alcanzó a satisfacer el 28% del consumo nacional. Este déficit productivo que alcanzó los 6 mil millones de dólares por año, se resolvió con la importación de tablas, tableros de chapa, triplay, fibra, aglomerados, celulosa y hasta durmientes.

Es decir, la riqueza económica y los empleos que podrían generarse por el manejo forestal sustentable de nuestros bosques y selvas, se generan en otros países. Bajo este contexto, la CONAFOR, ente público encargado de implementar la política pública forestal de nuestro país, instrumenta la ENAIPROS para aumentar la producción forestal maderable y no maderable basada en los principios del manejo forestal sustentable y a través de estos cinco componentes:

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Los tres primeros componentes refieren a los principios de la sustentabilidad, mientras que los dos últimos son ejes transversales que garantizan una adecuada y ordenada implementación, con el fin de lograr las metas propuestas en la ENAIPROS.

Objetivo de la ENAIPROS
Promover el aprovechamiento sustentable de los recursos forestales que permita optimizar la productividad, incrementar la producción, conservar la biodiversidad y transformar y comercializar los productos resultantes de estas acciones en beneficio de los dueños y poseedores del recurso.

Metas y líneas de acción por componente

1. Fortalecimiento empresarial comunitario

Meta 2018: 750 Empresas forestales comunitarias empleando sistemas de control documentados. Las líneas de acción para alcanzar esta meta se enfocan a la formación de promotores forestales comunitarios que promuevan proyectos productivos y empresas forestales comunitarias con la participación de posesionarios, avecindados, jóvenes, mujeres, migrantes, adultos mayores y población indígena en las zonas forestales; considerando la administración transparente y la rendición de cuentas, a través de sistemas de control documentados.

La participación de las comunidades locales en el diseño de las instituciones que regulan el acceso y uso de los recursos forestales, así como la distribución de los beneficios derivados de su aprovechamiento, da lugar a formas diversas de gobernabilidad.

En el caso de San Juan Nuevo, Michoacán, la combinación de reglas consuetudinarias, reglas positivas, acuerdos comunitarios y compromisos de observancia legal, ha conformado un complejo socio ambiental que ha permitido después de dos décadas, la persistencia del patrimonio forestal de la comunidad en un estado significativamente mejor que el promedio de los bosques del país.

A este respecto, el reto para el sector forestal mexicano es renovar los sistemas locales de manejo de los bosques y selvas y otros recursos de uso común y convertirlos en motores de reactivación del desarrollo de las regiones forestales.

El sistema de control documentado es un software que permite el control de las operaciones productivas y económicas de las empresas forestales comunitarias.

Este sistema posibilita el manejo de información sobre costos de producción, ventas, coeficiente de aserrío, rendimiento y otros datos referentes a la producción forestal para mejorar la organización, transparencia y competitividad de la empresa.

Este componente de la ENAIPROS apoya a las empresas forestales comunitarias, mismas que se han generado en el pasado gracias al nivel de organización social de la comunidad, a su gestión gubernamental y a la implementación de actividades productivas de aprovechamiento integral y racional de sus recursos, lo cual permite lograr una administración eficiente para crear empresas complementarias en transporte, tiendas comunales y programas agropecuarios, entre otros.

 

2. Silvicultura y manejo forestal

Meta 2018: Incremento de la producción forestal maderable a 92% con respecto a 2012.

Meta 2018: Incremento a 2.5 millones de hectáreas la superficie que cuenta con certificación de manejo sustentable.

La línea de acción para el cumplimiento de ambas metas es impulsar la ordenación forestal, aplicando técnicas silvícolas que mejoren la producción de los bosques, procurando que tanto la ordenación como la optimización, ayuden a que las empresas forestales comunitarias obtengan la certificación forestal de buen manejo para el beneficio de la biodiversidad del ecosistema.

Las superficies consideradas para este incremento de la producción forestal son los bosques templados que cuentan con un permiso otorgado en la última década por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales para aprovechamiento forestal maderable y no maderable. Así como superficies forestales que no han estado antes en producción o que llevan hasta cinco años en descanso.

La estrategia se enfoca a predios forestales con autorización para aprovechamiento forestal maderable, debido a que cuentan con las condiciones sociales, ambientales y económicas necesarias para intensificar su producción. Por lo que, a partir de la revisión y modificación del programa de manejo forestal, la producción de dichos predios podrá crecer hasta 2.9 veces más por hectárea, en comparación con una superficie forestal sin manejo (imagen).

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Zonas de reactivación de la producción forestal

Las actividades de la ENAIPROS se enfocarán en 17 zonas de reactivación de la producción forestal en Chihuahua, Durango, Jalisco, Michoacán, Estado de México, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Veracruz, Guerrero y Oaxaca, donde se definieron 33 cuencas de transformación y abasto que incluye la producción en selvas medianas de Campeche y Quintana Roo. En estas zonas se genera el 85% de la producción forestal maderable, cuya extensión es de 4.56 millones de ha (mapa 1).

 

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La ENAIPROS considera el incremento productivo de 2.98 m3/ha/año en bosques templados manejados para que, en conjunto los predios forestales considerados por esta estrategia, alcancen la meta de un incremento del 92% con respecto a 2012.

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Sin embargo, es posible que el estado de conservación del bosque templado manejado no permita un incremento de producción forestal, ya que el mal uso de los bosques pudo haberlos degradado, con las consecuentes pérdidas de servicios ambientales y de la productividad de millones de hectáreas. Por lo que para determinar la meta de incremento a la producción, solo se considera el 30% de dicha superficie total (imagen 1).

En este sentido, es importante inventariar los recursos naturales, tanto bióticos (vegetación y fauna), como abióticos (agua, suelos) y el potencial de aprovechamiento específico de los rodales para analizar el posible incremento productivo de cada uno de los predios manejados o superficies a incorporar. Así como, determinar la conectividad de las áreas para asegurar que el impacto de aprovechamiento forestal no afecte a las actividades de conservación de la biodiversidad.

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Imagen 1. Intensificación de la silvicultura
para el incremento de la producción forestal maderable en 2018.

Durante las modificaciones de programas de manejo forestal, también hay que considerar que las condiciones de diversidad de México no permiten definir un solo sistema o enfoque de manejo que sirva para aprovechar el potencial productivo de ecosistemas muy diversos asegurando que perduren.

Las prácticas de los sistemas de pastoreo trashumante en el eje volcánico o en la Sierra Madre del Sur, la agricultura de roza en los territorios mayas, o la extracción artesanal clandestina en la Meseta Purépecha, así como otras prácticas de uso de los recursos forestales, han influido de manera importante en la configuración de los bosques y selvas de México, al igual que los sistemas reconocidos de manera formal, como son el Método de Desarrollo Silvícola. Ante este panorama, el personal de la CONAFOR, promotorías forestales, asesores técnicos y las comunidades deberán reconocer la importancia de estas prácticas, revisar su pertinencia y, en su caso, considerarlas durante la modificación de los programas de manejo forestal.

 

3. Abasto, transformación y mercados

Meta 2018: ejecutar 53 proyectos pilotos en las cuencas de transformación y abasto.

Las líneas de acción que abonarán para esta meta incluyen la integración de cadenas productivas forestales dentro de las cuencas de transformación y abasto (mapa 1), que con su modernización deberá alcanzar la certificación de la cadena de custodia en la industria forestal. Asimismo, se buscará la creación, fortalecimiento y constitución legal de empresas forestales comunitarias con la capacidad necesaria para cubrir la demanda de productos forestales a nivel local, regional y nacional.

 

4. Coordinación institucional

Este componente hace referencia al trabajo coordinado de personal perteneciente a las dependencias del sector forestal (gráfica 2), cuyos resultados deberán ser la planeación, implementación, seguimiento y evaluación de las actividades establecidas por la ENAIPROS, con el fin de integrar la conservación de la biodiversidad en la planeación del manejo forestal.

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Gráfica 2. Dependencias del sector forestal involucradas
en la implementación, seguimiento y evaluación de la ENAIPROS.

Los tres niveles de gobierno deberán fortalecer el intercambio de información sobre la ENAIPROS entre las Gerencias Estatales de la CONAFOR y los Gobiernos Estatales para que participen en esta estrategia; así como realizar campañas divulgativas para socializar la ENAIPROS entre la población rural beneficiaria de los programas forestales.

 

5. Monitoreo y evaluación

Los planes establecidos en la ENAIPROS deberán verse reflejados en el territorio rural, por lo que la CONAFOR estableció una Red de Sitios Permanentes de Monitoreo en Paisajes Productivos Forestales, con el fin de dar seguimiento y evaluar las actividades de fortalecimiento de empresas forestales comunitarias, de incremento de la producción forestal, de integración de cadenas productivas y de trabajo interinstitucional (componentes 1, 2, 3 y 4, respectivamente).

 

El reto de la ENAIPROS

La tendencia hasta ahora ha sido la deforestación y la degradación de los bosques y selvas de México. Las áreas forestales han perdido en 30 años, la mitad de su capacidad productiva. Este deterioro, es paralelo al proceso general que se observa en el país, al menos en los últimos 20 años de retirada de los programas de fomento a la producción en el campo. Dicho proceso ha generado como primer resultado, el abandono general del campo, el cual es más palpable en algunas zonas del país.

 

REFERENCIAS

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