La Comisión Nacional de las Zonas Áridas (CONAZA)

Conaza

Las zonas áridas de México son un legado único y especial, entre los recursos naturales, sociales y económicos. Sus grandes extensiones proveen alimentos y representan un medio de vida para millones de personas. Sin embargo, estos ecosistemas son muy frágiles y enfrentan problemas para la conservación de la flora, fauna, el suelo y el agua.

Por eso se creó la Comisión Nacional de las Zonas Áridas (CONAZA), un Organismo Público Descentralizado del Gobierno Federal, sectorizado a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA). Fue fundada por Decreto Presidencial el 5 de diciembre de 1970, como una institución promotora del desarrollo de las zonas áridas y marginadas, con personalidad jurídica y patrimonio propios.

La misión de la CONAZA es ser la entidad pública gubernamental especializada en la planeación, operación y dirección de las políticas y programas orientados a promover el desarrollo de las zonas áridas, semiáridas y en proceso de desertificación, mediante el uso, manejo y conservación del suelo, el agua y la cubierta vegetal, con un enfoque preventivo y productivo, en beneficio de los habitantes del territorio nacional.

Adolfo Arenas Lerma

Foto: Adolfo Arenas Lerma.

Su visión es ser la entidad líder en el territorio nacional, que contribuya a la conservación del suelo y agua, así como el desarrollo de las zonas áridas, semiáridas y en proceso de desertificación, a fin de que sean habitadas en forma digna y sustentable.

Para lograr lo anterior, tiene como objetivos fomentar las actividades productivas para el desarrollo sustentable del país, a través de proyectos productivos, desarrollo de capacidades y equipamiento e infraestructura rural; atender la necesidad de construir pequeñas obras de captación y almacenamiento de agua de lluvia, así como de realizar prácticas de conservación de suelo y agua, con el fin de elevar el nivel socioeconómico de los habitantes del país; y generar empleo, a través de la inclusión de mano de obra en la ejecución y puesta en marcha de los proyectos productivos e hidráulicos.

En este contexto contribuye al cumplimiento de los objetivos del Programa Integral de Desarrollo Rural, a fin de mejorar las condiciones de vida de las personas que habitan las zonas áridas. Se busca así impulsar la productividad del sector agroalimentario conforme al Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018.

Andrea Lucas Castillo

Foto: Andrea Lucas Castillo.

Qué hace

Las acciones de la CONAZA se orientan a dos componentes principales, el Componente de Conservación y Uso Sustentable de Suelo y Agua (COUSSA) y el Componente de Desarrollo de las Zonas Áridas o Proyecto Estratégico de Desarrollo de las Zonas Áridas (PRODEZA), además de ejecutar también los componentes de Ganado Alimentario; Mantenimiento y Reconversión de Praderas; y Perforación y Equipamiento de Pozos Ganaderos.

La CONAZA tiene la finalidad de incrementar la producción de alimentos mediante incentivos para la adquisición de insumos, construcción de infraestructura, adquisición de equipamiento productivo; realización de obras y prácticas para el aprovechamiento sustentable de suelo y agua; proyectos integrales de desarrollo productivo; desarrollo de capacidades y servicios profesionales de extensión e innovación rural; fortalecimiento de las organizaciones rurales y esquemas de aseguramiento para atender afectaciones provocadas por desastres naturales.

 

Componente de Conservación y Uso Sustentable de Suelo y Agua

El componente del COUSSA tiene como objetivo contribuir a la conservación, uso y manejo sustentable de los recursos de suelo, agua y vegetación utilizados en la producción primaria, mediante el apoyo subsidiario a la población rural para que invierta a través de proyectos integrales en la construcción, establecimiento y desarrollo de obras orientadas a la conservación y recuperación de tierras, la captación, conducción, almacenamiento e infiltración del agua de lluvia y a la regeneración, mejoramiento y buen aprovechamiento de la cubierta vegetal.

Algunas de las obras de este componente son presas (mampostería, concreto), bordos de cortina de tierra, aljibes, ollas de agua, tanques de almacenamiento y las obras auxiliares de éstas, prácticas de conservación de suelo y agua: terrazas, tinas ciegas, barreras vivas, prácticas productivo conservacionistas.

Aldo Ortiz Reutes

Foto: Aldo Ortiz Reutes.

 

Componente de Desarrollo de las Zonas Áridas

El Proyecto Estratégico de Desarrollo de las Zonas Áridas (PRODEZA) tiene como eje fundamental el mejoramiento del nivel de vida de los productores agropecuarios que habitan en localidades y municipios de alta marginación en regiones áridas y semiáridas del país; se caracteriza por apoyar simultáneamente diversas acciones para garantizar la realización de proyectos integrales para el desarrollo territorial.

Dentro de este componente se llevan a cabo proyectos productivos, como los enfocados en el desarrollo de ganadería bovina o caprina, así como los productos derivados de los mismos, proyectos de acuacultura en el desierto, agricultura protegida, cinegéticos, alternativos y aprovechamiento de especies vegetales no maderables.

Estos proyectos involucran la transformación de recursos forestales no maderables, como el sotol, del cual se extrae una bebida; la candelilla, con la que se produce cera; la lechuguilla que es transformada en ixtle para elaborar artesanías o sombreros; y el paixtle o heno, que se emplea como una alternativa para el embalaje, lo que además libera a los árboles de esta plaga.

Nadia Eréndira Merkel Arias

Foto: Nadia Eréndira Merkel Arias.

El 5 de marzo de 2015, con el propósito de prevenir la deforestación de las especies forestales no maderables antes mencionadas por sobreexplotación, la CONAFDOR y la CONAZA firmaron un convenio de sinergia institucional para promover el desarrollo y aprovechamiento sustentable en las zonas áridas.

Posteriormente, el 14 de mayo de 2015, la CONAFOR y la CONAZA dieron a conocer el “Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible en Zonas Áridas”, en seguimiento al convenio suscrito, las acciones contempladas van encaminadas a promover proyectos forestales productivos para la restauración de ecosistemas degradados, que darán oportunidades de empleo en comunidades indígenas y marginadas; así como proyectos que contribuyan a la seguridad alimentaria en las zonas rurales, mitigar los efectos del cambio climático, la sequía y la desertificación en 12 mil hectáreas en 12 entidades de la república con 82 proyectos específicos.

Juan Arturo García Santibáñez

Foto: Juan Arturo García Santibáñez.

 

Programa Nacional de Rehabilitación de Agostaderos (PRONARA)

Según el Atlas de Zonas Áridas de México (2014), más de la mitad del territorio nacional, el 52%, pertenece a zonas áridas, en el desierto chihuahuense y en el sonorense. En estas áreas, siete de cada diez años son normalmente secos, lo que acarrea la desagregación y desertificación de la tierra. De igual forma, la escasez de la cubierta vegetal, sumada a la mala práctica del sobrepastoreo, que provoca la compactación del suelo, han hecho necesario descompactar el suelo para permitir cosechar agua, el rebrote de pasto y especies nativas.

Esta problemática motivó al Presidente Enrique Peña Nieto a instruir la rehabilitación de millón y medio de hectáreas mediante el PRONARA. El ejecutivo federal anunció esta estrategia en el marco de la Asamblea General Ordinaria de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas, el 19 de mayo de 2014 en Zacatecas.

Saulo Paulín González González

Foto: Saulo Paulín González González.

Así el Gobierno de la República puso en marcha por primera vez, un programa institucional de alto impacto para combatir la degradación de los agostaderos, que urgía enfrentar con medidas de alcance nacional. Dentro de los conceptos del PRONARA, el paso de rodillo se convierte en una herramienta eficaz para descompactar tierra, airear el suelo, controlar especies indeseables en pastizal, habilitar cuencas para retener agua y favorecer la regeneración de la vegetación en forma natural.

Su primera etapa se llevó a cabo en los estados de Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas y Zacatecas. Con la participación de los ganaderos organizados, se proporcionó equipo y presupuesto para las operaciones, que incluyen la adquisición de semilla y capacitación.

Durante la primera mitad de 2015 se sumaron acciones para la ejecución del PRONARA. Además del paso de rodillo aireador, se integraron también los drenes del Componente de Conservación y Uso Sustentable de Suelo y Agua en el sureste del país; el PRODEZA y su infraestructura para ganado pecuario; cercos de exclusión a través del componente ganado alimentario; así como la perforación y equipamiento de pozos ganaderos, se han integrado a la lucha por combatir la desertificación del suelo, llegando a la cifra de 301,006 hectáreas rehabilitadas o recuperadas.

 

Anastacio Pérez Gómez

Foto: Anastacio Pérez Gómez.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición oficial de la Comisión Nacional Forestal o de alguno de sus integrantes.